Trastornos del sueño

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Los trastornos del sueño pueden afectar tu estado de salud general, tu seguridad y tu calidad de vida. La falta de sueño puede afectar tu capacidad para conducir de manera segura y aumentar el riesgo de padecer otros problemas de salud.

Provocándonos agotamiento físico, bajo rendimiento, sueño diurno y nos causa dificultad para cumplir nuestras obligaciones profesionales, familiares y sociales.

El origen de los trastornos del sueño puede ser muy variado. A veces aparecen como efecto de otras enfermedades o constituyen factores de riesgo que favorecen la aparición de otras patologías.

Dichos trastornos incluyen problemas relacionados con dormir, dificultades para conciliar el sueño o permanecer dormido, quedarse dormido en momentos inapropiados, dormir demasiado o conductas anormales durante el sueño.

El diagnóstico y tratamiento de quienes padecen estos trastornos, necesita un enfoque multidisciplinar, que podemos encontrar en una clínica del sueño. Los trastornos del sueño se diagnostican mediante un estudio del sueño llamado Polisomnografía ó prueba del sueño.

Fases del sueño

Nuestro cerebro tiene 5 ciclos con fases distintivas durante el sueño, dichas fases van de la 1 a la 4 y el sueño de movimientos oculares rápidos (REM).

  • 1-N1: se produce el adormecimiento, la transición entre la vigilia y el sueño.
  • 2-N2: El sueño es ligero, disminuyen el ritmo cardiaco y el respiratorio.
  • 3: Es la fase de transición hacia el sueño profundo.
  • 4: El grado de profundidad del sueño es mayor y resulta difícil despertarse.
  • Fase REM-R: se producen los movimientos oculares rápidos y se da la mayor actividad cerebral. Esta fase aumenta durante la segunda mitad de la noche.

El sueño REM es el 25% del ciclo del sueño y ocurre entre 70 o 90 minutos de habernos dormido. Esta fase se repite varias veces durante el sueño, en esta fase el cerebro y el organismo se energizan y soñamos.

Se inicia en respuesta a las señales enviadas desde y hacia diferentes áreas del cerebro y envía señales a la médula espinal para detener los movimientos temporalmente. Si se da alguna alteración durante la parálisis temporal provocaría que nos movamos mientras soñamos.

Se considera que el sueño REM es parte del proceso de almacenamiento de recuerdos, aprendizaje y ayuda a equilibrar el estado de ánimo. La falta de sueño REM está relacionado con enfermedades como la migraña.

EL hecho de no lograr alcanzar el sueño REM provoca que no podamos recordar lo que aprendimos o hicimos antes de irnos a dormir. Algunos tipos frecuentes de trastornos del sueño comprenden los siguientes:

Síndrome de Apnea del sueño:

La apnea obstructiva del sueño es una enfermedad que impide que descancemos durante la noche y provoca ciertos riesgos en la salud. Los principales tipos de apnea del sueño son:

  • Apnea obstructiva del sueño (SAOS): Los músculos de la garganta se relajan y es la más común de las apneas.
  • Apnea central del sueño: el cerebro deja de enviar señales correctas a los músculos que controlan la respiración.
  • Síndrome de apnea del sueño compleja o emergente: la persona padece simultáneamente apnea obstructiva del sueño y apnea central del sueño.

Quienes sufren esta enfermedad experimentan diversos síntomas que evitan que se alcance el sueño REM:

  • Quienes padecen de apnea tienden a roncar.
  • Jadeos al respirar durante el sueño.
  • Sus vías respiratorias colapsan lo que provoca que dejen de respirar en algunas ocasiones y les impide alcanzar el sueño REM.
  • Al no poder alcanzar el sueño REM a la hora de despertar estas personas se sienten muy cansadas y somnolientas.
  • Despertarse con la boca seca.
  • Dolor de cabeza en la mañana e irritabilidad.
  • Problemas para mantenerse dormido (insomnio).
  • Sensación de sueño excesiva durante el día (hipersomnia).

La apnea del sueño, en caso de no ser tratada puede provocar riesgos en nuestra salud entre los que podemos mencionar:

  • Enfermedad Cardiovascular.
  • Diabetes.
  • Alteraciones del ritmo cardiaco.
  • Hipertensión.
  • Accidentes cerebrovasculares.

¿Cómo se diagnostica?

Su médico especialista le hará algunas preguntas sencillas para determinar el riesgo. En caso de que su médico sospeche que usted sufre de apnea del sueño le pedirá que se realice un estudio del sueño para confirmar o descartar sospechas.

El nombre de ése estudio es Polisomnografía (estudio en la clínica del sueño) ó Poligrafía (estudio a domicilio), éste estudio consta de una evaluación sencilla y segura que determina como funciona nuestro organismo mientras dormimos.

Esta evaluación está a cargo de un médico especialista en sueño que revisará la información registrada y la transmitirá al paciente.

La apnea del sueño puede hacer que usted deje de respirar durante 10 a 30 segundos mientras duerme. Para su tratamiento se utiliza un dispositivo de presión positiva continua en las vías aérea (CPAP) que utiliza la presión de aire para empujar la lengua hacia adelante y abrir la garganta. Esto permite que el aire pase a través de la garganta. Disminuye los ronquidos y previene los trastornos del sueño. 

Insomnio:

El insomnio se presenta cuando tenemos dificultad para conciliar o mantener el sueño, o nos quedamos despiertos durante toda la noche.  Casi todos hemos presentado en algún momento insomnio de corto plazo que muchas veces es el resultado del estrés, desfases de horario entre otras cosas.

Este trastorno afecta nuestro desempeño laboral y bienestar general, es un problema que aumenta con la edad, afecta al 30% de los hombres y al 40% de las mujeres aproximadamente.

Para su diagnóstico es necesario que el paciente presente almenos una de las siguientes molestias diurnas:

  • Fatiga o sensación de malestar general.
  • Dificultad para la atención, concentración o memoria.
  • Cambios en el rendimiento socio-laboral o escolar.
  • Alteraciones de ánimo carácter.
  • Somnolencia, disminución de energía.
  • Falta de motivación o iniciativa.
  • Tensión muscular o cefalea.
El insomnio es el más común de los trastornos del sueño.

Existen varios tipos de insomnio entre los que podemos mencionar:

1- Insomnio agudo:

La aparición de los síntomas del insomnio tiene relación con un acontecimiento estresante. Puede ser de carácter psicológico, psicosocial, interpersonal o del entorno y es muy común en las mujeres y adultos mayores.

El insomnio agudo tarda menos de 3 meses en desaparecer y desaparece cuando la situación que nos agobia se va o nos adaptamos a ella.

2- Insomnio psicofisiológico:

Es una dificultad condicionada para dormirnos o despertarnos con facilidad durante un periodo mayor a 30 días. Durante este tipo de insomnio presentamos ansiedad, preocupación, dificultad para dormir e hiperactividad mental que nos mantiene despiertos.

El insomnio psicofisiológico afecta al 2% de la población, existe una frecuencia mayor en mujeres, adolescentes y adultos jóvenes de padecerlo.

3- Insomnio idiopático:

Aparece durante la infancia o los primeros meses de la juventud, sin que se pueda reconocer un factor desencadenante o causa que lo justifique. Es un insomnio crónico y persistente sin periodo alguno de remisión.

Es posible pueda ocurrir que en lugar de sentir insomnio sientas que dormiste bien cuando en realidad hay insomnio. Se da en el 0,7% de adolescentes y el 1% de adultos jóvenes aproximadamente.

4- Trastornos mentales que provocan insomnio:

En éste caso, el insomnio es un síntoma más de una enfermedad mental, en ocasiones puede ser más intenso requiriendo un tratamiento independiente del proceso base. Este tipo de insomnio tiene una duración de almenos un mes.

Aproximadamente un 3% de la población general tiene síntomas compatibles con este diagnóstico.

5- Inadecuada higiene del sueño que provoca insomnio:

Está asociado a actividades diarias que necesariamente impiden el sueño, nos mantienen despiertos y alerta durante el día. Uno de los aspectos más comúnes es que se da por prácticas que están bajo el control voluntario de la persona.

Puede ser ocasionado consumo de cafeína, pasar mucho tiempo en la cama, condiciones inapropiadas de luz o sonido, intensas actividades mentales y físicas, etc. Se estima que el 1% o 2% de la población adolescente y adultos la padecen.

6- Fármacos o tóxicos que nos provocan insomnio:

Es la interrupción o supresión del sueño debido al consumo de fármacos, drogas, cafeína, alcohol, comida o exposición a un tóxico ambiental.

Es posible que aparezca en los periodos de consumo, exposición o abstinencia y afecta al 0,2% de la población en general.

Hipersomnia:

Una sus características es provocar somnolencia en el día sin importar que la persona duerma las horas necesarias durante la noche.

La hipersomnia puede provocar malestar significativo y deterioro social y laboral. El sueño nocturno prolongado y la dificultad para levantarse pueden producir problemas a la hora de cumplir con las obligaciones laborales.

Quienes la padecen pueden experimentar bajo rendimiento, una pobre concentración y un déficit de memoria durante las actividades diurnas.

Este trastorno puede cuantificarse mediante la escala “Epworth Sleepines Scale”:

  • Mediante los datos del test de latencias múltiples (latencia de entrada en sueño y número de entradas en REM en 5 siestas consecutivas, separadas 2 horas, durante un día).
  • Y el Test de Mantenimiento de la Vigilia (latencia de sueño y entrada en REM o no en 5 intentos consecutivos, separados 2 horas, a lo largo de un día, de mantener la vigilia en condiciones favorecedoras del sueño (cama, silencio, obscuridad)).
Este trastorno conlleva a un aumento del sueño total diario sin alcanzar el sueño reparador (REM), es como estar en piloto automático y nos impide realizar actividades mientras estamos en estado de somnolencia.

Narcolepsia:

La narcolepsia es un problema del sistema nervioso que causa somnolencia extrema y ataques de sueño durante el día. Las personas que padecen narcolepsia a menudo tienen dificultades para mantenerse despiertos durante períodos largos, sin importar las circunstancias.

Muchos síntomas se deben a la inusual forma de pasar rápidamente del estado de alerta a la fase REM. Entre sus síntomas podemos mencionar:

  • Somnolencia diurna: la persona duerme durante periodos cortos de tiempo durante el día.
  • Cataplejía: el paciente presenta pérdida del tono muscular. Puede ser localizada o afectar varios grupos musculares del esqueleto salvo los respiratorios.
  • Parálisis del sueño: incapacidad generalizada y transitoria para moverse o hablar durante la transición del sueño-vigilia.
  • Alucinaciones hipnagógicas: son alucinaciones que provocan fenómenos visuales, táctiles y auditivos. Estas alucinaciones se producen en el tránsito de la vigilia y el sueño profundo.
  • Sueño desorganizado o conductas automáticas.

Su duración suele ser de segundos o pocos minutos y la recuperación es inmediata y completa. Estímulos repetidos pueden provocar un estatus que puede prolongarse durante una hora.

El diagnóstico de sospecha es clínico, y debe confirmarse mediante el Test de Latencia Múltiple.

La narcolepsia puede provocar alteraciones graves en la rutina. La somnolencia puede aparecer en ataques repentinos e incontrolables de sueño en circunstancias inusuales, como ir caminando, conduciendo, comiendo, etc

Parasomnias del despertar:

Son trastornos de la conducta o comportamientos anormales durante el sueño. Según la Clasificación Internacional de los Trastornos del sueño se dividen en 3 grupos:

Despertar confusional ó borrachera del despertar:

El despertar confuso es un trastorno del sueño que hace que al sonar el despertador o tras una larga siesta el afectado se levante de forma repentina, totalmente desorientado y sin saber qué día es o dónde está.

Síntomas:

  • Desorientación tiempo y espacio.
  • Habla poco fluida.
  • Respuesta lenta a estimulos y órdenes o preguntas.
  • Disminución de la atención.
  • Es común presentar amnesia de lo ocurrido durante el episodio.

En ocasiones se producen conductas inapropiadas. Los episodios repetidos de despertar confusional son comunes en niños menores de 5 años, disminuyendo hasta el final de la infancia. Son poco frecuentes en la edad adulta.

El comportamiento durante el despertar confusional puede ser apropiado o el sujeto puede mostrarse agresivo y violento, consigo mismo o con el acompañante. Los episodios confusionales pueden durar desde algunos minutos hasta varias horas.

Su prevalencia es mayor en los niños y en los adultos jóvenes, y habitualmente desaparecen con la edad.

Sonambulismo:

Consiste en el desarrollo de una secuencia de comportamiento complejo durante las fases de sueño profundo que habitualmente incluyen el caminar. Estas personas pueden llevar a cabo conductas aprendidas durante la vigilia e incluso adoptar comportamientos agresivos.

Los ojos suelen permanecer abiertos y con sensación de asombro. Mientas están sonambulos, los suetos se encuentran profundamente dormidos siendo dificil despertarlos.

Es un problema más frecuente en la infancia y tiende a desaparecer con la edad. No existe un tratamiento etiológico, siendo necesario el adoptar medidas que eviten accidentes fortuitos.

Tanto el sonambulismo como los terrores nocturnos son trastornos que se dan comúnmente en la infancia. Sin embargo también puede darse en algunos adultos.

Terrores nocturnos:

Los terrores nocturnos se dan en la etapa de transición de la fase de sueño más profunda a la más superficial del sueño REM en la cual se producen los sueños. Las personas con este trastorno pueden experimentar:

  • Sentirse sumamente alterado y asustado.
  • Gritos y llanto súbitos.
  • Expresión facial de miedo o terror profundo.
  • Sensación de falta de oxígeno y taquicardia.

Al cabo de unos minutos o algo más, la persona se calma y se vuelve a dormir plácidamente.

La persona permanece sentada en la cama durante los episodios, profundamente dormido y sin responder a estímulos externos. En caso de que despierte suele encontrarse confuso y desorientado sin recordar lo sucedido.

Síndrome de piernas inquietas:

El Síndrome de Piernas Inquietas es un trastorno de origen neurológico, en el que se producen sensaciones molestas en las extremidades (principalmente las piernas) durante el reposo

Estas molestias ocasionan necesidad de levantarse, caminar y moverse. Con el movimiento, las sensaciones desagradables se alivian o desaparecen.

El síndrome de piernas inquietas se da en la fase vigilia-sueño. Sus posibles causas pueden ser:

  • Anemia ferropénica (se produce cuando no tenemos suficiente hierro ni glóbulos rojos sanos en nuestro cuerpo).
  • Insuficiencia renal crónica.
  • Diabetes mellitus o enfermedad de Parkinson.
  • Algunos fármacos sedantes, antihistamínicos, neurolépticos, antidepresivos pueden agravar los síntomas.
El síndrome de piernas inquietas se da con mayor frecuencia en mujeres y edades avanzadas, el 50% de los pacientes lo tienen por herencia.

A medida que vamos creciendo y a lo largo de nuestra vida adulta, vamos limitando nuestras horas de sueño. Esto hace que nuestro sueño REM se reduzca de manera significativa a expensas de un aumento en nuestro sueño profundo.

Las personas mayores tienden a presentar mayores dificultades para dormir o conseguir el sueño reparador, continuo y profundo. Eso se debe a que los despertares nocturnos se vuelven más frecuentes y de mayor duración con la edad.

Existe una creencia popular de que las personas mayores necesitan más horas de sueño que los adultos y los niños, lo cuál no es del todo cierto. Se debe a que con la edad disminuye nuestra capacidad para mantenernos dormidos y despiertos.

En otras palabras, nuestros mecanismos que regulan la vigilia y el sueño pierden eficacia. Por otro lado, también es resultado de la disminución de actividad física y el incremento del sedentarismo.

Para prevenir estos problemas, es muy importante tener una vida activa evitando el sedentarismo y sueño diurno, dejando las horas nocturnas para soñar y descansar.

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